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Las cosas que uno medita mucho o quiere que sean 'perfectas', generalmente nunca se empiezan a hacer...
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"Cada mañana, miles de personas reanudan la búsqueda inútil y desesperada de un trabajo. Son los excluidos, una categoría nueva que nos habla tanto de la explosión demográfica como de la incapacidad de esta economía para la que lo único que no cuenta es lo humano". (Ernesto Sábato, Antes del fin)
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miércoles, 10 de julio de 2013

"Las elites económicas tienen una influencia indebida en la democracia"

Su último libro, publicado en noviembre pasado, se llamó Capitalismo a la chilena. Andrés Solimano, doctor en Economía por el Massachussetts Institute of Technology (MIT), es un chileno de 57 años que en la actualidad se desempeña en el Centro Internacional de Globalización y Desarrollo (CIGLOB) en su país. Fue director ante los bancos Mundial e Interamericano de Desarrollo (BID), así como presidente del comité ejecutivo de... la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO). En la campaña presidencial chilena está apoyando en forma activa al candidato progresista Marco Enríquez Ominami, que busca convertirse en la alternativa a la derecha gobernante y a la exjefa de Estado socialista Michelle Bachelet. En los próximos meses publicará un nuevo libro con el apoyo de la Universidad de Oxford sobre las elites económicas en el mundo.

Pregunta: -¿Qué temas está investigando?
Respuesta: -En los últimos tiempos hemos trabajado más sobre las elites económicas. Vemos cómo se van creando estos grupos que detentan mucho poder económico, ligados a bancos y empresas, a los recursos naturales, y que son la contrapartida a la redistribución de los ingresos. En América Latina el coeficiente Gini (de desigualdad) es 50. En los países de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, que integran los países ricos, Chile y México) es 38. Los países escandinavos están en 28. Se habla mucho de esto, pero yo estoy tratando de medirlo y va a salir un libro con la Universidad de Oxford sobre cómo es el mecanismo de toma de posiciones de activos, cómo se forman estas elites, cómo controlan el poder económico, financian las campañas políticas, hacen lobby, dominan la publicidad, controlan los medios de comunicación, tienen intelectuales que les son favorables
P: -¿El libro es solo sobre Chile?
R: -Cito más sobre Chile en Capitalismo a la chilena, donde hablo de un capitalismo dinámico, pero con formación de elite poderosas. El libro de Oxford es más general sobre la formación de elites por el neoliberalismo. Es más teórico, no es sobre un país particular, pero sí me refiero a la experiencia de formación de elites en Latinoamérica, la Unión Europea y EE UU desde los 80. Pasamos del capitalismo del desarrollo económico al capitalismo de elites. Se analizan las elites en relación con la clase media y la trabajadora. Como el neoliberalismo concentra activos en una elite, la clase media queda vulnerable y endeudada, y la trabajadora, más abajo.
P: -¿Qué consecuencias positivas y negativas trajo el capitalismo de elite a América Latina?
R: -Trato de no darle connotación negativa o positiva. Trae un problema, la concentración de la riqueza, pero puede traer dinamismo, creación de empresas y empleos. Es un patrón de crecimiento acompañado con alta desigualdad, y concentración del poder económico y político en una elite. Son elites en general productivas, aunque las hay rentísticas también. Pero tienen una influencia indebida en la democracia, si a esta la entendemos como una persona, un voto. Las elites hacen campaña, lobby, contratan conocimiento y acceso a los medios de comunicación, tienden a distorsionar la democracia. Hay una democracia formal, pero muy influida por una pequeña elite. El problema es la desigualdad y la democracia.
P: -¿Y las ventajas cuáles son?
R: -Esta elite es capaz de movilizar elites del conocimiento, profesores, gerentes, expertos. Esto surge con la globalización, con mercados externos e internos más competitivos. Las elites movilizan conocimientos que ellas no tienen, pero los contratan para tomar una posición dominante en los mercados. Por concentrar tanto ahorro, tienen una gran capacidad de invertir, y por eso hay cierto crecimiento económico.
R: -¿Este fenómeno también se registra en otros países latinoamericanos, más allá de Chile?
R: -Chile fue muy radical en las privatizaciones de empresas, de la Seguridad Social, la salud, la educación y en otros servicios en los que se dio al sector privado mayor capacidad de actuar. Esto en Chile ha sido más profundo. En Argentina la educación es más pública, igual que en Uruguay. En Brasil el sistema es más mixto. Al igual que en Chile, también en Colombia, Perú y México hay una retirada del Estado. Entre los millonarios de la lista de Forbes, a la cabeza estaba (Carlos) Slim, y también hay muchos financistas de Brasil, Argentina, Chile. Es un fenómeno no solo de Latinoamérica sino también de países excomunistas, que privatizaron todo lo que era estatal con el socialismo, la energía y los recursos naturales. Así nació la nueva oligarquía rusa, que compra el futbol europeo y edificios en Nueva York. De la nomenclatura comunista pasaron a la oligarquía liberal. Así se explica cómo se formó en un periodo tan corto una elite en un país que era comunista. También esto sucede en Europa central y en China. En la lista de Forbes el 40% de los millonarios viene de países emergentes y excomunistas.

P: ¿Pero en Latinoamérica acaso no existían ya las elites económicas antes de los 80? ¿O se crearon nuevas?
R: -Hay de los dos fenómenos. Había una elite que estaba amparada en la sustitución de importaciones. Ahora hay una elite más de mercado, más globalizada, de bancos, exportadores, es una nueva elite que existe porque hoy tiene más libertad de acción, hay un mayor sector privado y un menor sector público. Hay nuevas elites de gente joven. Están las familias que heredaron viejas estructuras, gente que fue a las universidades.También esto sucede al nivel global, en China, Rusia, India. En EE UU hay una elite del sector financiero, que es muy poderosa en las decisiones de desregulación y toma de decisión política.
P: -Pero no en toda Latinoamérica avanza el sector privado. Ha habido reestatizaciones en Venezuela, Argentina, Bolivia, Ecuador.
R:-Están por un lado Venezuela, Bolivia, Ecuador, Nicaragua, Cuba, pero después hay un eje que oscila entre los bolivarianos y la socialdemocracia, como Argentina, Brasil, Uruguay. Se mantienen conexiones entre estos dos ejes. Y hay un eje más conservador: Perú, Chile, Colombia y México. Algunos países dieron una respuesta al neoliberalismo de los 90, pero dependen mucho de los recursos naturales. No están en la lógica privatizadora, tiene una cosa más nacional y popular. Entonces hay tres ejes: el neoliberal, el bolivariano y el del Atlántico.
P: -¿Y qué pasa con las elites económicas en el eje bolivariano o en Argentina?
R: -Las elites económicas siguen, pero tienen menos influencia política. La política quizá a veces va contra las elites, pero el Gobierno de (Hugo) Chávez (1999-2013) no fue un gobierno de expropiar a las elites económicas. Le puso límites, pero no estatizó toda la economía, sí una parte. Sigue habiendo medios e industrias privadas. Los gobiernos del ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América) ejercieron un nacionalismo de recursos naturales. Evo Morales, Chávez, Rafael Correa hicieron que estos recursos estuvieran en manos del Estado. En la parte social fueron más activos que sus antecesores.

P: -Ahora México quiere hacer política contra los monopolios de la telefonía y la televisión…
R: -Pero la liberalización en las últimas dos décadas condujo a una mayor concentración en los servicios de utilidad pública, que son donde es más fácil que haya concentración, como en la telefonía y la televisión. También en Chile sucede eso. Acá están Time Warner y Luksic. Se supone que el capitalismo necesita muchos consumidores y muchos productores, pero las políticas de libre mercado favorecieron los monopolios y oligopolios. Ahora se plantea la preocupación. El neoliberalismo se preocupó menos de la concentración que el capitalismo clásico. No le importó tanto esto sino que no hubiera tanto Estado y que hubiera más mercado. En México y Chile los medios son muy conservadores y su propiedad está en manos de conglomerados de grupos nacionales e internacionales. Hay libertad de prensa, pero no diversidad de prensa. Necesitas dinero para tener medios y si no tienes medios, se distorsiona la democracia.
P: -¿Pero qué opina de la política contra la concentración de medios que desplegará México y que ya aplica Argentina?
R: -En Chile hay movimientos de fuera del sistema que critican la concentración de medios, pero, como los medios están muy concentrados, no hay lugar para la discusión. Hay opiniones divididas: están los que dicen que es razonable lo de Argentina y otros que temen el control estatal de medios, aunque no el control privado de medios. Este año hay elecciones presidenciales en Chile y creo que el tema va a entrar en la agenda de las candidaturas.

P: -¿Cómo ve la economía de América Latina?
R: -América Latina ha tenido un poco de suerte. Nos pegó la crisis de 2009, pero en 2010 volvimos a crecer, con cierta desaceleración, pero seguimos creciendo porque América Latina se volcó a las materias primas y el precio sigue siendo alto para el cobre, el petróleo, la soja, el café. Las materias primas han estado dinámicas y, como somos exportadores de materias primas, eso ha permito que la región creciera, pese a la situación europea. Incluso México, que destina el 80% de sus exportaciones a EE UU, como EE UU se recupera, eso ha tirado del carro un poco. América Latina ha reducido el coeficiente de su deuda, tiene una macroeconomía más ordenada que antes. Eso también le ha ayudado en la crisis mundial. Crece pese a un mundo desarrollado que crece lento, pero depende mucho de China. De una fuerte vulnerabilidad con respecto a EE UU y la UE ahora hemos pasado a una potencial vulnerabilidad respecto de China. Si China va bien, Latinoamérica también. El sector manufacturero como el de México tuvo problemas y ahora se ha recuperado un poco porque han subido los costes de Sri Lanka, Camboya, Vietnam y China. Pero nuestros costes no son tan bajos como los de Vietnam. Mercosur tiene un esquema distinto del nuestro, un mercado regional con preferencias arancelarias y un sector industrial protegido, pero el resto de Latinoamérica está afectado por la competencia asiática. Lo que Latinoamérica no tiene es un sector manufacturero con conocimiento, todavía no tiene alta tecnología, le ha tocado vivir de recursos naturales. Mientras la economía mundial siga creciendo, creceremos, pero somos vulnerables.

P: -¿Teme una caída de los precios de las materias primas?
R: -América Latina es vulnerable si los precios de las materias primas se desploman porque hay varios países con un déficit de cuenta corriente moderadamente alto incluso con precios altos de materias primas. Sería algo serio. Sucedió en los 80, pero, a diferencia de aquel tiempo, ahora hay flexibilidad cambiaria, salvo en Venezuela y Argentina, y también hay una situación fiscal más ordenada. Tenemos más ventajas que antes en caso de que se reviertan los precios.

P: -En las últimas décadas se ha hablado del modelo chileno ¿Cree que hay modelos en la región?
R: -Yo prefiero que cada país asuma su modelo de desarrollo económico, social. Importar modelos de otras partes no ha dado resultados. El modelo chileno trajo crecimiento económico, pero alta desigualdad y es muy dependiente de los recursos naturales, como el cobre, la madera, los productos del mar, sin procesar o procesados. El modelo chileno tiene tensiones por la privatización de la educación. La educación es muy cara, está el problema del endeudamiento de los estudiantes. Yo no recomendaría un modelo tan privatista. El modelo chileno macroeconómico se manejó bien, pero entregar al sector privado la educación superior, las pensiones y la salud de la gente ha generado una respuesta social complicada.

P: -¿Y hay entonces otro modelo?
R: -Es interesante que Argentina y Brasil han podido mantener su sector industrial. Han evitado desmantelar la industria. También Uruguay mantiene su educación pública. En sociedades tan desiguales la educación es un gran factor para revertir la desigualdad. Aunque la educación pública tiene problemas, es un factor importante para la estabilidad social. Yo sacaría lo positivo de cada país.

P: ¿Y hay contraejemplos?
R: -Argentina y Venezuela tienen los mayores problemas económicos, con regulaciones cambiarias. Los controles cambiarios y el tener varios tipos de cambio son áreas medio complicadas de la economía. Pero sus realidades no son tan transferibles a otros países. Cada uno tiene su historia. Es muy heterogénea la región: está México, Centroamérica y Sudamérica, economías grandes, pequeñas y medianas, con más o menos ingresos. Hay que ser pragmáticos y no transferir modelos.
P: -¿Por qué cree que Argentina y Venezuela están complicadas?
R: -Venezuela ha hecho varios ajustes cambiarios y la brecha entre el dólar oficial y el paralelo de Argentina ha aumentado. Quizá haya problemas de sustentabilidad de las políticas.

Alejandro Rebossio | 25 de mayo de 2013
El País (Es)
 
Artículo publicado en: http://mundogeo.lamula.pe/2013/07/10/las-elites-economicas-tienen-una-influencia-indebida-en-la-democracia/manolodelgado/

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