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| Carlos Reyna |
Por Carlos Reyna
Ollanta está culminando la purga de los izquierdistas de su gobierno. Comenzó en el Ejecutivo y ahora ocurre en la bancada oficialista en el Congreso.
Pese a que los congresistas izquierdistas han estado aguantando los maltratos, ya parece inevitable la separación de un grupo de ellos de la bancada mayoritaria.
La figura de defenestrados no es buena para ningún grupo político. Quedar como perdedores y burlados, no es algo que dé imagen de fortaleza y carisma a nadie.
Por esto se habla del fracaso irreversible de toda una generación de la izquierda peruana, la de los años setenta, y que hoy, décadas después, estaría saliendo del escenario más derrotada que nunca.
Si se ven las cosas en perspectiva, se verá que las cosas no son tanto así. Primero porque, ya sea que los echen o se vayan de la bancada nacionalista, ahora habrá un grupo parlamentario de izquierda después de mucho tiempo.
Segundo, porque, ya liberados de toda sujeción al Ejecutivo o al oficialismo congresal, la izquierda ex humalista podrá vincularse con mayor libertad a una protesta social que los augures dicen será creciente de aquí en adelante.
Pero, ampliando la mirada no sólo al último año, sino a las últimas décadas, veremos que la izquierda setentera, pese a sus escasas victorias electorales, sin embargo ha tenido algunos importantes logros y aportes políticos para el país.
Más que ninguna otra corriente política, fue esta izquierda la que se batió contra...