A pocos días de concluir el proceso electoral, Rocío Silva Santisteban, secretaria ejecutiva de la Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, nos da sus razones (o las peores características) por las que no votaría por Keiko Fujimori.
Diez razones por las que no votaré por Keiko Fujimori
1.- Porque considero que, a pesar de lo que dice, busca liberar a su padre, Alberto Fujimori, por cualquiera de los siguientes métodos: un Hábeas Corpus a través del Tribunal Constitucional después del 5 de junio y antes del 28 de julio, previamente negociado con el gobierno actual (a menos que algunos de los miembros del TC se pongan firmes) o, en el peor de los casos, una ley de amnistía encubierta. O, finalmente, el tantas veces negado indulto.
2.- Porque viene acompañada de la misma mafia fujimorista y fujimontesinista de antaño. Si no, ¿por qué José Chlimper es su vocero o por qué lo fueron Martha Chávez y Jorge Trelles?
3.- Porque aun cuando quiera dar la sensación de una personalidad firme, no tiene mayor mérito político que ser la hija de su padre. Por eso me parece que es una persona que no va a gobernar, sino que será otra persona la que lo hará a través de ella: su padre, un sentenciado por asesinatos, robos y corrupción, a lo que se allanó.
4.- Porque no creo que vaya a respetar las recomendaciones de la Comisión de la Verdad, como por ejemplo, otorgar las reparaciones individuales que con tanto esfuerzo se están concretando en un Registro de Víctimas y un monto económico por persona.
5.- Porque no creo que cumpla con el Plan Nacional de Derechos Humanos, mucho menos, que renueve este Plan para poder ampliarlo hasta el periodo 2011-2016.
6.- Porque no es una garantía para evitar la corrupción, sino por el contrario: ella misma se benefició de las arcas del Estado para estudiar, ¿con qué autoridad moral va a luchar contra la corrupción?
7.- Porque va a continuar con el proceso de la criminalización de la protesta social que ya ha iniciado este gobierno al promulgar el Decreto Legislativo 1095. Es decir, impondrá el desarrollo en los términos de mayor conveniencia para los inversionistas, sin tener en cuenta los justos reclamos de las poblaciones afectadas a las que hoy algunos prefieren calificar como "bárbaros" o "salvajes ignorantes".
8.- Porque no creo que favorezca la consulta de los pueblos indígenas en temas difíciles como concesiones mineras, hidrocarburos o grandes megaproyectos hidroeléctricos. Ni creo que lleve a cabo un plan de ordenamiento territorial, a pesar de que muchos gobiernos regionales lo exijan a gritos.
9.- Porque creo que ella va a acceder a los chantajes del ex asesor de su padre Vladimiro Montesinos. Él mismo le recordó que le entregó en su propia mano el dinero para pagar sus estudios y los de sus hermanos. Digamos que le daba "la propina"...
10.- Porque sería terrible para las mujeres peruanas que se convierta en la primera Presidenta del Perú.
Fuente: http://diario16.pe/noticia/5582-10-razones-por-las-que-rocaio-silva-santisteban-no-votaraa-por-keiko
Perú sigue hoy como ayer. El país continúa preso de una angustia existencial sin precedentes en este siglo. La población está dividida entre dos figuras que representan la peor cara de la política. El pasado reciente de Alberto Fujimori a través de su hija Keiko Sofía (Fuerza Perú) y el rostro de un futuro incierto, desconocido y arriesgado, en la propuesta del nacionalista Ollanta Humala (Gana Perú).
Los sondeos no despejan el empate técnico de los dos candidatos en la segunda vuelta de las elecciones que se celebran este domingo (50,5 % y 49,5 % con Keiko en cabeza y 50,8 y 49,2 con Humala por delante según las encuestadoras Apoyo e Imasen respectivamente). Tampoco sacó de dudas el debate, a cara de perro, al que se sometieron la pasada madrugada. La mayoría de los medios de comunicación y los analistas coinciden en que el enfrentamiento dialéctico no sirvió para ayudar a los peruanos a salir de su propio laberinto de la indecisión. Entre un 15 y un 20 por ciento del electorado se siente perdido o se resiste a hacer público su voto. Ese colectivo será el que, finalmente, incline la balanza del escrutinio final.
Keiko Sofía (36 años) se esforzó en recordar el pasado golpista de Ollanta Moisés Humala (49 años) y en poner en duda sus credenciales democráticas. También insistió en rescatar episodios de presuntas violaciones a los derechos humanos cuando el candidato de Gana Perú, coronel en retiro, estaba al frente de una brigada militar que masacró un grupo de campesinos. En ese fuego cruzado le acertó al exigirle que reconociera que cambiará la Constitución.
Humala, renovado en las formas gracias al asesoramiento de un grupo del PT (Partido de los Trabajadores) de Brasil, apuntó sus cañones contra la política criminal de abusos, corrupción y esterilización masiva de campesinas, desarrollada por el padre de la candidata durante la década que estuvo en el Gobierno. El hombre que recibe el respaldo de la intelectualidad peruana señaló la presencia de ex colaboradores de Alberto Fujimori en el equipo de Keiko. Entre otros, Alejandro Aguinaga, el ex ministro que estuvo a cargo del plan quirúrgico para que las mujeres pobres no tuvieran hijos.
«Yo soy la candidata y no Alberto Fujimori. Confronte mis ideas. Puede ir a la Diroes (división policial donde Fujimori cumple condena por sus crímenes) si quiere. Yo tomo las decisiones en mi partido», clamó en TV una ofendida Fujimori. Humala acababa de conseguir desfigurar el rostro amable y la sonrisa eterna de una adversaria que podría enterrar sus aspiraciones a la presidencia por segunda vez. En la ocasión anterior su verdugo fue el actual presidente Alan García.
Ollanta Humala, tocado a su vez por la retórica de una alumna aventajada, por tradición familiar, en las distancias cortas, se justificó: «Me comprometo a defender la democracia, los valores y la libertad de expresión. Nos comprometemos a lograr un crecimiento de 50%. No indultaremos a ningún corrupto ni a ningún criminal».
Para la consultora Giovanne Peñaflor, «Keiko Fujimori se maneja mejor ante las cámaras y eso le dio una ventaja. A Ollanta le faltó una mejor dicción, sin embargo logró ponerla a la defensiva y quitarle la imagen de “chica buena”. No obstante, el debate no va a hacer cambiar significativamente las cosas». Las «cosas», finalmente, las resumieron los protagonistas del debate. Humala dijo: «En mí puede haber dudas, en el otro lado hay pruebas». Keiko Sofía replicó: «Por errores de terceros he cargado una cruz muy grande» y aceptó «reconocer nuestros errores y pedir las disculpas necesarias».

El líder de Perú Posible, Alejandro Toledo, criticó en Facebook el formato del Debate Presidencial, aunque aseguró que de todas maneras apoyará al candidato de Gana Perú, Ollanta Humala, en la segunda vuelta electoral frente a Keiko Fujimori.