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Las cosas que uno medita mucho o quiere que sean 'perfectas', generalmente nunca se empiezan a hacer...
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"Cada mañana, miles de personas reanudan la búsqueda inútil y desesperada de un trabajo. Son los excluidos, una categoría nueva que nos habla tanto de la explosión demográfica como de la incapacidad de esta economía para la que lo único que no cuenta es lo humano". (Ernesto Sábato, Antes del fin)
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lunes, 6 de junio de 2016

Hay aún un largo camino que recorrer

Humberto Campodónico 
En el Perú el Consenso de Washington sigue vivo, a diferencia de otros países que han adoptado políticas distintas al neoliberalismo, o de Chile y Colombia que han sido más pragmáticos. Kuczynski y Keiko Fujimori garantizan la continuidad de ese modelo económico. Tienen algunas diferencias, pero comparten la misma matriz económica neoliberal.
Ninguno de los dos tiene una comprensión clara del...
difícil momento de la economía mundial, lo que se traduce en la caída de los precios internacionales de las materias primas y la salida de los flujos de capital, dos grandes fuentes de financiamiento en los últimos años que han llegado a su final.
Frente a esta coyuntura internacional desfavorable, casi todos los países dependientes de las materias primas (y, por lo tanto, vulnerables) prenden otros motores. Arabia Saudita acaba de decir que en el 2025 ya no dependerán del petróleo, pues van a incentivar diversas industrias y el turismo. Lo mismo dice Argelia, cuyas exportaciones de gas y petróleo son el 96% del total. Y así.
De otro lado, organismos como la OCDE, el Banco Mundial y el BID, recomiendan que la economía se oriente a una diversificación productiva. Claro, son generales después de la batalla, porque no lo decían cuando apoyaban el “piloto automático”.
El Banco Mundial ha dicho claramente que las políticas con las que el Perú ha llegado a tener un ingreso “medio alto” (US$ 6,700 per cápita al año), no le servirán para ser un país de ingresos altos (US$ 12,200 per cápita anual), que es lo que pide la OCDE para que se pueda ingresar al club de los “países ricos”, al cual el Perú está postulando. Tenemos que superar la sola explotación de los recursos naturales prender el motor del aumento de la productividad.
Si no se tiene la visión de que hay que cambiar el eje productivo, se va a reactivar una economía altamente dependiente de las importaciones de bienes de consumo e insumos cuando ya no entran las divisas como antes.
Por eso, para reactivar la economía se debe tener claro un norte para modificar los ejes de acumulación del modelo. Agreguemos acá que el actual gobierno deja la economía en una muy mala situación, con déficit de cuenta fiscal y cuenta corriente. Pero eso no existe para el ministro Segura, quien proclama a los cuatro vientos una excelente situación económica que solo él ve.
La diversificación productiva no puede ser un slogan. Debe ser el eje central: el Presidente del Consejo de Ministros debería ser el responsable, coordinando con todos los sectores involucrados: comercio, trabajo, telecomunicaciones, medio ambiente.
Pero, sobre todo, tiene que haber un cambio drástico para reducir la actual omnipotencia del MEF. Actualmente, el “planeamiento” lo hace el MEF con su Marco Macroeconómico Multianual de solo y tres años. No hay una visión a largo plazo, porque de eso “se ocupa el mercado”.
No basta con decir “maldito SNIP”. El MEF ya no debe decidir las inversiones. Esa es una herencia de los 90, cuando fue necesaria por la debacle de Alan García. Pero esas funciones se han vuelto permanentes y hoy son un enorme obstáculo porque en el MEF prima la visión de “cajero fiscal”, pase lo que pase. Por tanto, hay que fortalecer el CEPLAN e impulsarlo desde la PCM.
A partir de lo señalado, queda claro que el combate contra la informalidad no se resuelve con leyes que reducen los derechos laborales. Eso lo promueven las grandes empresas para reducir los llamados “sobrecostos” que no son tales. Hay que apuntar, con la diversificación productiva, a reducir las enormes diferencias de productividad entre sectores: más de 100 a 1 entre minería y agricultura, como dice Efraín Gonzales.
Justamente, estas diferencias de productividad son las que explican las desigualdades en la distribución del ingreso. Con empleos industriales que generan mayor valor agregado, esas diferencias se reducen. De allí la gran importancia de la petroquímica, que crea decenas de miles de empleos en medianas, pequeñas y microempresas, que descentraliza (todo el sur), que sustituye importaciones de polietileno y que promueve exportaciones a todos nuestros vecinos.
Para terminar, se necesita una nueva ecuación entre mercado, Estado y sociedad que nos aleje del Consenso de Washington. No podemos seguir siendo los últimos guardianes de una “ortodoxia económica” fracasada. El problema es que ninguno de los dos candidatos nos lleva a “lo nuevo” que tanto necesitamos.
Dicho esto, en estas elecciones la política de reafirmación de la democracia versus el autoritarismo está por encima de lo económico, por más importante que este sea. Esperemos que las elecciones de ayer nos hayan llevado por ese camino. En todo caso, hay aún un largo camino por delante.

Publicado en: http://larepublica.pe/impresa/opinion/774361-hay-aun-un-largo-camino-que-recorrer

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