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Las cosas que uno medita mucho o quiere que sean 'perfectas', generalmente nunca se empiezan a hacer...
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"Cada mañana, miles de personas reanudan la búsqueda inútil y desesperada de un trabajo. Son los excluidos, una categoría nueva que nos habla tanto de la explosión demográfica como de la incapacidad de esta economía para la que lo único que no cuenta es lo humano". (Ernesto Sábato, Antes del fin)
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jueves, 25 de julio de 2013

Crítica Teatral: "¿Eres tú, pequeño?"


Crítica Teatral: "¿Eres tú, pequeño?"

Dirección: Gustavo López / Guión: Daniel Amaru Silva
Estamos frente a un guión ingenioso aunque sin densidad dramática, eficaz en su parodia temporal y que indica una línea temática, aún precaria, de la actual dramaturgia peruana.

Sin embargo otra vez, cómo últimamente en las puestas de escena en Lima, la dirección no está a...
la altura. A eso hay que sumarle algunos problemas cada vez más evidentes con la dicción de los actores peruanos (¿qué sucede con las escuelas de teatro?).
En esta ágil y frenética puesta el correcto manejo de la vocalización es clave para hacerla inteligible, pero los actores tienen ese reiterado inconveniente (salvo la acertada actuación de Attilia Boschetti en el papel de Tita, persuasiva madre manipuladora, donde da una lección de cómo evitar esa anomalía).
Tuve que comprar el libro (vendida a la entrada del Británico) para rastrear algunas partes vacías que fracturan el intento cómico del entusiasta director. El esquema de la historia donde el tiempo juega un rol umbilical se va desarrollando a la par del develamiento de las causas ocultas de la repentina desaparición de David, el hijo preferido. Bergenia (Patricia Barreto), rehén psicológico por los padres, es quien recibe las censuras morales y el asunto disciplinario. Pero, la actriz, poco eficaz en mostrar esa tensión interna, confunde energía con griterío. La mayoría de su despliegue escénico es un bullicio monocorde, atonal, y con poca preocupación por mostrar los traumas filiales descritos en el texto.
Miguel (Omar García), novio de Bergenia, entusiasta y cumplidor, es quien trama todo el asunto con el fin de casarse con ella, para ello contrata a un actor profesional Samuel (Juan Carlos Pastor) quien hace del hijo supuestamente muerto que retorna para despedirse de la familia. Esa ceremonia del adiós debería ser reveladora tanto de complicidades mutuas como de adioses redentores. Pero no, el giro dramático está mal trabajado. En su deslucido intento trágico con ese acto inverosímil de asesinato del falso hijo, quien ha llevado a límites la revelación de la razón real de la huida de David: un maltrato con golpes de parte del padre. Pero es tan repentina la decisión filicida (a través de un plato con pollo, asumimos envenenado), ya que Tita sirve la cena antes de las revelaciones principales. Ergo, es incoherente con las escenas siguientes que llevarían a ese clímax seudolúgubre. Si hay pecado de los padres por esa golpiza culpable de la huida del hijo, cómo luego se atreven a matar a su representación. Qué móvil los ha llevado a asesinar al reflejo ya ficticiamente aceptado de David. Salvo que se pretenda que lo completemos los espectadores. Es aún más patético cuando el escenario movible se lleva el cadáver al fondo, acompañado del humo, por supuesto. Regular con momentos simpáticos de Attilia.

Por Rubén Quiroz Ávila

Fuente: http://diario16.com.pe/noticia/33634-critica-teatral-eres-tu-pequeno

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