Algo que soñé ayer y tal vez sirva para mañana.
Los rebeldes ubicados en una torre se dieron cuenta que disparar a...
las cabezas era la solución para eliminar a estos hijos de puta. Pero no se equivoquen, no me refiero a los cráneos de sus enemigos, sino a las cabezas que dirigían a esta enorme cantidad de hombres, que desde hace mucho tiempo ya no pensaban por si solos.
En cada enfrentamiento que tenían con el gobierno, los revolucionarios buscaron posiciones estratégicas y se enfocaron en disparar a los generales, coroneles, ministros y demás lameculos del dictador. Una vez que estas bazofias eran liquidadas, sus ejércitos y lacayos se desordenaban y huían confundidos. Ya no tenían a ese oportunista pastor que los guiaba.
No pasó mucho tiempo hasta que este pueblo logró deshacerse de su malvado dictador, como quien jala la palanca del wáter. Por fin respiraron de nuevo, son libres de nuevo.
Los dictadores débiles y sus sicarios, siempre buscan personas cojudas que los obedezcan sin decir ni pío. Por eso, su poder es tan pobre como su inteligencia.
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