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Las cosas que uno medita mucho o quiere que sean 'perfectas', generalmente nunca se empiezan a hacer...
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"Cada mañana, miles de personas reanudan la búsqueda inútil y desesperada de un trabajo. Son los excluidos, una categoría nueva que nos habla tanto de la explosión demográfica como de la incapacidad de esta economía para la que lo único que no cuenta es lo humano". (Ernesto Sábato, Antes del fin)
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lunes, 8 de julio de 2013

“Lo que me mantiene realmente vivo a mí, es enseñar”

El reconocido actor y director Alberto Ísola, concedió unos minutos para contarnos sobre la obra que dirigió, “De repente, el verano pasado”; además de otra donde en estos momentos actúa, “Viaje de un largo día hacia la noche”, que se mantendrá en la sala del CCPUCP hasta este 15 de julio. Sin duda, una cita obligatoria con un caballero del teatro. (Foto: Grupo Epensa).
Es sábado y son ya las 7 con 15 minutos. El teatro del Centro Cultural de la Pontificia Universidad Católica se va llenando de los asiduos amantes de... las tablas. La cita que ellos tienen es con la obra “Viaje de un largo día hacia la noche” del dramaturgo estadounidense Eugene O’Neill, y dirigida por Roberto Ángeles. Y la cita que tengo yo es con su protagonista, cuyo nombre es sinónimo de calidad y notable experiencia en la escena nacional: Alberto Juan Bautista Ísola de Lavalle.

Dirigió una obra y, simultáneamente, actúa en otra, y en salas diferentes… ¿Ya se ha visto antes en una situación similar?
Trato de no hacerlo. Por retrasos de algunas cosas coincidieron las dos obras, pero normalmente no me sucede. Me gusta alternar: dirigir y después actuar. Hacer dos obras en simultáneo no es una buena idea. Es un poco agotador, y, además, uno siente que abandona un poco un proyecto; a pesar que en “De repente, el verano pasado” tenía una asistente y, digamos, la cosa ya estaba armada.
“De repente, el verano pasado” se estrenó dentro del marco del aniversario 30 del fallecimiento del dramaturgo Tennessee Williams…
Coincidió, pero no fue la verdadera razón. Fue un proyecto que nació de Cécica Bernasconi hace exactamente 14 años. Me dijo que quería hacer esta obra, pero en ese momento no se pudo, y cuando fundaron el teatro De Lucía me pidió reconsiderar el proyecto y acepté. Es un autor (Williams) que me gusta mucho. Su obra me pareció un desafío. Muestra cosas tristemente actuales, y creo que solo se podía hacer si se tenía a las actrices para ello. Entonces lo asumí rápidamente.
Fue como una asignatura pendiente… ¿por parte de Cécica, por parte de usted?
Creo que un poco de todos. Yo quería trabajar con Lucía Irurita (madre de Cécica), con Mirna Bracamonte, y la obra con el tiempo se volvió muy importante para mí. Originalmente, no había pensado en ella, pero luego me conecté mucho, y me siento muy contento de haberla realizado.
¿Qué tiene que tener una obra y un dramaturgo para que Alberto Ísola decida llevarla a escena?
Me tiene que dar ganas de explorar la historia. A mí me interesan las obras que te plantean una exploración, y que me dé espacio para hacer una cosa totalmente diferente. Que tenga preguntas. Si es una obra que me permite explorar, preguntarme, esa sí me interesa.
 
Escena de "viaje de un largo día hacia la noche", con alberto ísola(d) y sofía rocha(i). cortesía: archivo ccpucp.
Y ahora, ¿qué lo enganchó de “Viaje de un largo día hacia la noche”, para animarse a protagonizarla?
Este proyecto data también de hace tiempo, veinte años para ser exacto. Roberto Ángeles y yo somos muy buenos amigos; además trabajamos juntos. Hace tiempo coincidimos en que esta era una obra que ambos queríamos hacer, pero que tendríamos que tener sesenta años de edad. Y hemos cumplido ya sesenta. Yo ya los cumplí (ríe). Y el año pasado me llamó y me dijo: “Oye, mira, ya viene la fecha en que tenemos que hacerla”…Y bueno, se dio. Es una obra magistral, con un gran texto y muy exigente. Y sentimos que ahora teníamos la madurez para enfrentarlo.
Usted también es docente. ¿Qué le gusta más: dirigir, actuar, o enseñar?
Enseñar. Si yo tuviera que dejar algo (sonríe), lo último que dejaría es la enseñanza. Enseñar a actuar es muy diferente. No es simplemente una transmisión de conocimientos. Es toda una experiencia de descubrimiento. Enseñar, además, me obliga a revisar constantemente las cosas en las que creo. Lo que me mantiene realmente vivo a mí es enseñar. Dirigir y actuar me encanta, pero lo que más me gusta es enseñar.
¿Cine, teatro o televisión?
No, no hay punto de comparación. Yo soy hombre de teatro. He hecho mucha televisión. Bastante, y la volvería a hacer, pero cine…en cine, prefiero ser espectador.
En lo personal, yo vi un buen trabajo en la película “Una sombra al frente”.
Bueno, te agradezco. Pero era pues, un papel chiquito…
Pero recuerde a Judi Dench, que solo estuvo ocho minutos en “Shakespeare in love” y se llevó el Oscar…
(Ríe)…Gracias, gracias…Sí…He hecho algunas cosas, pero nunca un (rol) protagónico. Y tampoco creo que lo haga (risas). El problema con el cine es que es muy mediatista. Muy rápido, no se ensaya lo suficiente y yo soy un actor muy lento. Quizás por ahí haga cine en algún momento. Por ahora no.
¿Cómo es Alberto Ísola en sus ratos libres?
Mis ratos libres no existen. Trabajo normalmente de ocho de la mañana a once de la noche, y mi tiempo libre es básicamente leer, ir al cine, escuchar música; estar con mis amigos o con las personas que tengo cerca. Mi vida es muy sencilla. No soy una persona que hace muchas cosas o que salga tanto porque no tengo mucho tiempo. Me considero una persona bastante tranquila y me gusta mucho mi vida personal, privada. Tengo una vida serena, y supongo que para muchos bastante aburrida… (Risas).
 
 
Fuente: http://lavozdemiles.lamula.pe/2013/07/08/lo-que-me-mantiene-realmente-vivo-a-mi-es-ensenar/anthony1988ac/

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