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Las cosas que uno medita mucho o quiere que sean 'perfectas', generalmente nunca se empiezan a hacer...
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"Cada mañana, miles de personas reanudan la búsqueda inútil y desesperada de un trabajo. Son los excluidos, una categoría nueva que nos habla tanto de la explosión demográfica como de la incapacidad de esta economía para la que lo único que no cuenta es lo humano". (Ernesto Sábato, Antes del fin)
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domingo, 8 de septiembre de 2013

Cuando Dios era mujer


I Venus de Lespugue - Francia

Con ese desafiante título Merlin Stone, una historiadora de arte americana, publicó en 1976 su estudio en el que sustenta que la religión primigenia de la humanidad giró en torno a una deidad femenina. Una década más adelante en 1989 Marija Gimbutas, arqueóloga lituana, publicó su extraordinario libro “El Lenguaje de las Diosas”, en el que a partir del análisis iconógrafico del arte Paleolítco Superior y Neolítico sustenta que...
la vida espiritual de la Europa Antigua giró en torno a la Gran Diosa.

Al pasar otra década más 1999, Pepe Rodríguez un investigador español editó “Dios nació mujer” en el que se hace eco de la tesis de Gimbutas, ampliando su reflexión hacia aspectos de la organización socioeconómica. Según este autor, el imperio de la Diosa única fue de los años 30,000 a 3,000 a.C., período en que la mujer fue la base de la supervivencia de las comunidades prehistóricas de Occidente.
Como estos, otros autores, han desarrollado sus hipótesis inspirados en la prolífica presencia de pequeñas esculturas, que alrededor de 29000-260000 años atrás aparecieron sobre un amplio territorio, desde los Pirineos al Lago Baikal de Siberia, del sur de Francia hasta Siberia y desde el sur de Italia hasta el Rin medio.
Estas figurillas de 5 a 25 cm, hechas de piedra, cuerno, hueso, marfil o ámbar, representan a mujeres desnudas con los atributos femeninos muy pronunciados: enormes senos, vientre abultado, nalgas prominentes y la vulva enfatizada. Se les ha denominado “Venus” o “Venus parturientas”, porque subrayan las zonas de la lactancia y la concepción evidenciando el estado de gravidez. El cuerpo femenino sería en sí mismo símbolo de la fecundidad, por lo que la sociedad prehistórica confiaría en que las mujeres no sólo aseguraban la continuidad de sus grupos, aportando periódicamente nuevos hijos, sino que también garantizaban o protegían la fecundidad y la abundancia de los productos del campo, de los animales que cazaban, de todo aquello de lo que dependía su subsistencia.
Es decir, las Venus parturientas expresarían o narrarían la historia de cómo se origina la vida, pues el cuerpo de la mujer, sus órganos reproductivos eran –son- el soporte visible del prodigioso misterio del nacimiento, que es también “el misterio de lo no manifiesto convirtiéndose en manifiesto en la totalidad de la naturaleza”. Así pues, el primer concepto humano de la trascendencia de lo sobrenatural en natural lo expresó y lo contuvo la mujer por decenas de miles de años.
 
Fuente: http://maritzavillavicencio.lamula.pe/2013/09/02/cuando-dios-era-mujer/oranek/

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