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Las cosas que uno medita mucho o quiere que sean 'perfectas', generalmente nunca se empiezan a hacer...
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"Cada mañana, miles de personas reanudan la búsqueda inútil y desesperada de un trabajo. Son los excluidos, una categoría nueva que nos habla tanto de la explosión demográfica como de la incapacidad de esta economía para la que lo único que no cuenta es lo humano". (Ernesto Sábato, Antes del fin)
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miércoles, 30 de marzo de 2011

La doctrina Obama: el mundo es complicado

La doctrina Obama es hoy más clara. Si Estados Unidos tiene intereses cruciales en riesgo, irá a la guerra solo. Si tiene intereses secundarios en juego, irá a la guerra si otros países ayudan. Si tiene intereses contradictorios -por ejemplo, mueren civiles pero el gobierno es aliado- no irá a la guerra. ¿Cómo se decide qué interés pesa más? Depende.
El mundo es complicado: la doctrina de Obama es que no hay doctrina previa. Obama dijo una frase célebre durante su campaña: su doctrina no sería “tan doctrinaria como la de Bush, porque el mundo es complicado”. El presidente Bush tenía las ideas más claras. Obama tiene más dudas. Cada situación tiene sus consecuencias. Los principios son flexibles.
Los americanos ven bien la diferencia entre sus dos últimos presidentes. Casi la mitad cree que Obama es un comandante en jefe cauteloso y consultor, y no débil ni fuerte. El lunes por la noche Obama explicó por qué había decidido ir a la guerra en Libia y por qué, si lo necesita, irá otras veces. Estos son los puntos básicos, primero de Libia, luego de la guerra en general.

La guerra de Libia
1. ¿Por qué Libia? Era necesario, posible y conveniente. El ejército americano está en Irak, Afganistán y ayuda en Japón. Ahora también en Libia. No llega a todas partes: “Estados Unidos no puede usar su ejército allí donde haya represión. Dados el coste y los riesgos de una intervención, debemos medir nuestros intereses junto a la necesidad de la acción”.
Por tanto hay que escoger los objetivos con tino. Por qué se interviene en Libia y no en Sudán, Costa de Marfil, Siria o Yemen. Primero, porque es necesario: “En este país concreto, en este momento concreto, nos enfrentábamos con una posibilidad de violencia horrible. Teníamos una capacidad única para detener esa violencia”. Era necesario.
¿Por qué usó esa capacidad única? Porque el pueblo libio, los vecinos árabes y los aliados europeos lo pedían. Era por tanto posible montar una coalición internacional. Faltaba ver si a Estados Unidos le convenía encabezar esta misión.
2. Qué intereses americanos hay en Libia. Obama aprovechó partes de su discurso para ennoblecer sus objetivos en Libia: “Algunas naciones pueden cerrar los ojos ante las atrocidades en otros países [probable referencia a Rusia y China y a las otras tres abstenciones en Naciones Unidas sobre Libia: India, Brasil y Alemania]. Estados Unidos es diferente. Como presidente, rechazo esperar a las imágenes de masacres y fosas comunes antes de actuar”. Si Estados Unidos no se movía, su imagen en el mundo se vería dañada: la presidencia de Obama en especial. Los valores también son intereses.
Pero Obama definió en Libia intereses nacionales más concretos. Dijo tres: 1) refugiados en Túnez y Egipto: “Una masacre hubiera llevado a miles de nuevos refugiados a cruzar las fronteras; hubieran puesto en peligro las pacíficas -aunque frágiles- transiciones pacíficas en Túnez y Egipto”, que son vecinos de Libia; 2) los impulsos democráticos que “emergen en la región serían eclipsados por la forma más oscura de dictadura, mientras líderes represivos concluyen que la violencia es la mejor estrategia para seguir en el poder”, y 3) la legitimidad de Naciones Unidas: “El mandato del Consejo de Seguridad hubiera sido poco más que palabras vacías, y hubiera mutilado su capacidad futura de imponer paz y seguridad globales”. Los intereses americanos en este caso son más democracia en Oriente Medio y unas Naciones Unidas fuertes.
Las condiciones de Obama estaban completas: había una amenaza real, una coalición y unos intereses. Ya se podía intervenir. La única duda para valorar la gestión de Obama es qué fue primero: ¿llevó la amenaza a buscar la coalición? ¿Fueron los intereses más importantes que la magnitud de la amenaza? Son preguntas ahora sin respuesta.
3. Por qué no se va a por Gadafi. La pregunta de expertos y tertulianos que más se oye estos días es: si no vamos a por Gadafi, ¿cómo se sabrá cuándo terminan las operaciones americanas? No es tan difícil. La misión militar de la coalición era proteger a civiles. Ya lo ha hecho. Hoy la oposición ha llegado a unos 100 kilómetros de Sirte. No pasará sin las bombas de la aviación extranjera. Si no lo hacen, la intervención directa bajará de ritmo.
Obama lo ha dicho claro: no habrá intento de acabar con Gadafi porque la colación se rompería y habría que usar tropas o arriesgar la vida de civiles desde el aire. No se hará nada de eso. Así que, “con el tiempo y el espacio que hemos proporcionado al pueblo libio, serán capaces de determinar su destino, y así es como debería ser”. Es decir, a negociar. La comunidad internacional ayuda desde fuera con sanciones y presión. Pero no con sus ejércitos.
Obama ha dado un razón definitiva para evitar intentar acabar con Gadafi: “Para ser directo, ya fuimos por ese camino en Irak”. No funcionó y no lo van a probar de nuevo. De las opciones que daba en el último post, por ahora la más obvia es la que daba como más probable.

Las guerras futuras

4. Aquí mando yo. Si Estados Unidos tiene un problema serio, Obama no dudará en intervenir: “Ya he dejado claro que no dudaré en usar nuestro ejército con rapidez, decisión y unilateralmente cuando sea necesario para defender a nuestro pueblo, nuestra tierra, nuestros aliados y nuestros intereses básicos”. Cuando eso suceda, habrá que ver qué es lo que Obama considera “necesario”.
5. Para todo lo demás, ahí están los otros. Como ha pasado en Libia, “habrá momentos en los que nuestra seguridad no estará amenazada directamente, pero sí que lo estén nuestros intereses y valores”. Puso estos ejemplos: “Responder a desastres naturales, prevenir genocidios o mantener la paz, asegurar la seguridad regional y mantener el flujo comercial”. Si algo así ocurre, “quizá no sean solo problemas americanos, pero sí sean importantes para nosotros, y serán necesarios de resolver”.
¿Qué pasará entonces? “No deberíamos tener miedo de actuar, pero la carga de la acción no debería recaer solo en Estados Unidos. Como hemos hecho en Libia, nuestra tarea es en su lugar movilizar la comunidad internacional para una acción colectiva”. Eso también es liderar, según Obama: crear espacios para que las fuerzas de los aliados se unan. Este era uno de los objetivos de Obama respecto a Bush: caer bien para que más países pudieran ir a su lado en posibles operaciones futuras. En Libia, a pesar de ser una coalición pequeña (15 países) y una misión sencilla, obtuvo el histórico voto de Naciones Unidas y el apoyo de la Liga Árabe.
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El mundo de Obama es gris. No hay eje del mal, no hay buenos y malos, enemigos eternos o aliados insustituibles. Cada situación es nueva. El viceconsejero de Obama para seguridad nacional, Denis McDonough, dijo ayer: “No tomamos decisiones basadas en consistencia o precedentes. Las basamos en el mejor modo de hacer avanzar nuestro interés en la región”.
Libia no establece ningún precedente para actuar en Siria, Yemen o Bahráin. Si allí los intereses americanos son otros, no se hará nada. ¿Es cínico? Sí ¿Es injusto? Sí ¿Es mejor que nada? Sí.
En la penúltima frase del discurso, cuando la retórica se eleva, dijo Obama: “No olvidemos que durante generaciones hemos hecho el trabajo duro de proteger a nuestra gente y a millones en todo el planeta. Así lo hemos hecho porque sabemos que nuestro futuro es más seguro y mejor si más seres humanos pueden vivir bajo la brillante luz de la libertad y la dignidad”. “Más” seres humanos, dice Obama, no “todos”. Y que cada cual haga lo que pueda.

Fuente: http://www.obamaworld.es/2011/03/29/la-doctrina-obama-el-mundo-es-complicado/

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