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Las cosas que uno medita mucho o quiere que sean 'perfectas', generalmente nunca se empiezan a hacer...
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"Cada mañana, miles de personas reanudan la búsqueda inútil y desesperada de un trabajo. Son los excluidos, una categoría nueva que nos habla tanto de la explosión demográfica como de la incapacidad de esta economía para la que lo único que no cuenta es lo humano". (Ernesto Sábato, Antes del fin)
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viernes, 22 de noviembre de 2013

Mito del antiguo Perú: ¿Hubo gigantes en la antigüedad?


Gigantes en el antiguo perú

Una leyenda popular es reafirmada por un testimonio histórico. ¿Hubo gigantes en la antigüedad? El Inca Garcilaso de la Vega nos parece indicar que sí.
Hace un par de años viajamos a Puquio con un grupo de documentalistas extranjeros para grabar un documental sobre los danzantes de tijeras. La carretera más rápida es la Panamerica Sur. Por allí, a la altura de Nazca, hay un desvió que recorre bosques de guarango muerto y se adentra hacia la sierra. Luego de toda la aventura increíble con...
los danzantes, de vuelta a Lima, nos adentramos un poco más, aprovechando que los extranjeros querían visitar todo lo que fuera posible.
Siempre me han interesado las leyendas, pero este en especial me impactó. No me acuerdo el nombre del caserío pero fue entre Ica y Arequipa; allí nos contó un viejo el siguiente mito:
“Cuenta el padre de mi padre que hace muchas lunas, los pueblos de la zona. Los llamados: Chincha, Nazcas, Chiribayas, Moqueguas y otros. Vivían en armonía y paz, sus tierras eran fértiles, hasta las llamas y auquénidos bajaban y paseaban por sus campos. Entonces un gran cambio en el clima hizo que se inundarán todas esas tierras, los que sobrevivieron se refugiaron en las montañas, en las partes altas del valle. Allí esperaron a que bajaran las aguas para retornar a sus tierras.
Cuando lo hicieran, vieron que estaba habitada de gigantes quienes comenzaron a cazarlos, a perseguirlos hasta comérselos o simplemente para darles cruel muerte. Algunos sobrevivieron volviendo hacia los montes. Pasaron infinidad de lunas y estos hombres condenados a vivir en cuevas, vieron de pronto una luz larga en el aire que de desplazaba como nunca antes habían visto. Era una serpiente emplumada quien surcaba el cielo como si fuera de tierra, y que botaba una luz, un rayo fulminante por los ojos y así mataba a los gigantes; lo pocos que pudieron huir, se desperdigaron por todos lados.
La serpiente emplumada hizo que los pueblos retornaran a sus tierras y que la prosperidad vuelva a reinar. Dicen que hay otros lugares donde la serpiente emplumada dejó su huella, pero de eso solo quedan las palabras.
De los gigantes que sobrevivieron, en cambio, si se pueden encontrar restos por estas tierras. Algunos de ellos fueron al norte donde la zona era mala y no había agua y tuvieron que cavar hondos pozos, en forma de tinajas, hoy conocidos como Tinajones, hechos con una tecnología avanzada. Se pueden ver aún en lo que hoy se conoce como Lambayeque.
Otros gigantes subieron hacia el lago madre, hacia el Titicaca y allí construyeron templos, fortalezas. Trabajando con gran maestría inmensas piedras, algunas de varias toneladas de peso. Así, le debemos la paz a la serpiente emplumada que botaba un rayo de los ojos.”

Historia oficial
Entonces me pareció que esto no podía terminar allí. ¿Gigantes en el antiguo Perú? Comencé a investigar y encontré que en los famosos Comentarios Reales del Inca Garcilaso de la Vega, hay un capítulo llamado: De los gigantes que hubo en aquella región. Y la muerte de ellos. Escribe lo siguiente: “Y porque en el Perú hay fama de los gigantes que vinieron a desembarcar a la costa en la punta de Santa Elena, que está en los términos de la ciudad de Puerto Viejo. (...) Cuentan los naturales por relación que oyeron de sus padres –la cual ellos tuvieron y tenían de muy atrás- que vinieron por la mar en unas balsas de juncos, a manera de grandes barcas, unos hombres tan grandes que tenía tanto uno de ellos de la rodilla abajo como un hombre de los comunes en todo el cuerpo, aunque fuese de buena estatura. Y que sus miembros conformaban con la grandeza de sus cuerpos tan disformes que era cosa monstruosa ver las cabezas (según eran grandes) y los cabellos que les llegaban a las espaldas. Los ojos, señalan que eran tan grandes como pequeños platos. 
Afirman que no tenían barbas y que venían vestidos algunos de ellos con pieles de animales y otros con la ropa que les dio natura. Y que no trajeron mujeres consigo.  Los cuales, como llegasen a esta punta, después de haber en ella hecho su asiento a manera de pueblo (que aún en estos tiempos hay memoria de los sitios de estas casas que tuvieron), como no hallasen agua para remediar la falta que de ella sentían hicieron unos pozos hondísimos: obra, por cierto, digna de memoria, hecha por fortísimos hombres como se presume que serían aquellos, pues era tanta su grandeza. (...)
Esto dicen de los gigantes. Lo cual creemos que pasó, porque en esta parte dicen se han hallado y hallan huesos grandísimos. Y yo he oído a españoles que han visto pedazo de muela que juzgaban que, a estar entera, pesar más de media libra carnicera. Y también que habían visto otro pedazo del hueso de una canilla que es cosa admirable contra cuán grande era, lo cual hace testigo haber pasado. Porque, sin esto, se ve dónde tuvieron los sitios de los pueblos y los pozos o cisternas que hicieron. 
Querer afirmar o decir de qué parte o por qué camino vinieron estos no lo puedo afirmar, porque no lo sé.”
Creo que nada es mentira, creo que el mito encierra una verdad ineludible, sea cualquiera la mascara que use. Pensemos en la prolongación de la verdad en otra forma, en otros ojos. ¿Qué mitos estaremos creando ahora? ¿Qué sincretismos entre dioses crepusculares y sociedad de consumo?


Fuente: http://bitacoradelalengua.lamula.pe/2013/11/21/mito-del-antiguo-peru/jonmartinez/

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