*-*

Las cosas que uno medita mucho o quiere que sean 'perfectas', generalmente nunca se empiezan a hacer...
*-*
"Cada mañana, miles de personas reanudan la búsqueda inútil y desesperada de un trabajo. Son los excluidos, una categoría nueva que nos habla tanto de la explosión demográfica como de la incapacidad de esta economía para la que lo único que no cuenta es lo humano". (Ernesto Sábato, Antes del fin)
*-*

viernes, 31 de mayo de 2013

Andrés Caicedo y la vergüenza de vivir más de 25 años


Andrés Caicedo y la vergüenza de vivir más de 25 años

Vivir más de 25 años debería de dar vergüenza, grita Andrés Caicedo, escritor caleño, en su obra literaria “Que viva la música”, libro que le significó un temprano reconocimiento intelectual. Y, como no podía ser de otra forma, Andrés se suicidó a los 25 años, cuando ya había leído una infinidad de libros, cuando su estancia en el hospital psiquiátrico le significó más y más locura, acompañada siempre de... una mecanográfica en la que volcó toda su escritura, cuyas teclas golpeaba con premura esperando encontrarse en sus líneas.

Caicedo, joven, miope, pelucón, tartamudo, ingenuo, hombre, amigo y cinéfilo, tuvo que morir porque así lo había escrito él y no por decisión de una deidad suprema. En su Colombia natal lo rememoran constantemente, pues él fue el escritor de la ciudad, de la miseria diaria, de los golpes al rostro, de la realidad. Es por ello que el productor cinematográfico Rodrigo Guerrero, junto con su equipo, decidió viajar a la provincia de Cali para grabar “Que viva la música”, la única novela que Andrés logró culminar. En ella, buscan renovar los postulados del escritor, partiendo de las identidades que describe, sin perder la narrativa de la que se vale para construir los personajes.

El casting, según cuenta Guerrero, fue vía Internet. El motivo de esa decisión fue que el propósito era acercarse a las personas jóvenes, pues la historia que cuenta “Que viva la música” es el grito de libertad de la juventud, aullado por todas las generaciones. “Esa energía de los jóvenes que no tiene que justificar ni pedir permiso para nada y que viven lo que quieren vivir sin buscar una lógica para eso. La manera que nosotros tenemos para llegar a eso es vía Internet. Es por ahí por donde se comunican. Además, y los resultados lo demuestran, la generación de adolescentes actual produce contenidos y no le tiene miedo a la cámara”, afirma el productor a un medio colombiano.

Cuentan que tomó pastillas luego de pelear con su novia Patricia, pero no son más que especulaciones. Él buscaba excusas para morir, y le fue inevitable hallarlas hasta en el día más soleado del verano caleño.

Alberto Fuguet, poeta, periodista y cineasta chileno que pronto llegará a Lima para participar en el Festival Iberoamericano de Cine Digital, es, además, un estudioso y admirador de la obra de Caicedo, incluso escribió la introducción de “Que viva la música”. En el texto de Fuguet, se lee la interpretación del intelectual chileno en torno a la idea de trascendencia de Andrés.
“Pero una cosa está clara”, escribe, “más allá del tremendo dolor, la inmensa sensación de soledad y de estar a la deriva, Caicedo siempre tuvo claro que su fama y su conexión con los lectores sería después. Quería dejar obra. Intentó matarse varias veces. No era un autor que quería hacer una carrera; era un autor díscolo, nuevo, en ciernes, que no deseaba madurar o crecer o envejecer, pero que sí quería dejar obra. Y la dejó”.

Se le puede considerar un hombre cansado, un escritor, un intelectual agotado de las lisonjas burdas, un cobarde o un valiente. Lo que fue Caicedo o en lo que pudo convertirse será, siempre, un tema de discusión.

EL DATO

“Unos pocos buenos amigos” es un documental-homenaje realizado, en 1986, por Luis Ospina con entrevistas a familiares y amigos de Caicedo, así como con fragmentos de inéditos de una película que el escritor dejó sin terminar. Puede verlo ingresando aquí.

MILAGROS OLIVERA
molivera@diario16.com.pe
 

No hay comentarios:

Publicar un comentario