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Las cosas que uno medita mucho o quiere que sean 'perfectas', generalmente nunca se empiezan a hacer...
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"Cada mañana, miles de personas reanudan la búsqueda inútil y desesperada de un trabajo. Son los excluidos, una categoría nueva que nos habla tanto de la explosión demográfica como de la incapacidad de esta economía para la que lo único que no cuenta es lo humano". (Ernesto Sábato, Antes del fin)
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viernes, 17 de mayo de 2013

Cuando el cielo nos traiciona


“La única manera de certificar que hubo un delito sexual es una prueba de paternidad”, dice el abogado, acomodado detrás de su escritorio, con la vista baja, vencida, sabiendo que probablemente haya poco por hacer, ya que esa clase de delitos nunca llegan a...
sentencia, castigos o a un culpable. Pero en el recuerdo de la mujer que tiene al frente- quien mira tímidamente todos esos papeles que hablan de ella, de sus delitos, y de su condena- no hubo un culpable, sino dos, tres, más o simplemente perdió la cuenta, golpeada, sucia, empapada del sudor, de la baba nauseabunda que caía de los gemidos de quienes la interrogaban y metían jirones de su propia ropa ensangrentada dentro de su boca para que no se escuchen los gritos, como si eso hubiera logrado alguna diferencia.
Lo siguiente a eso fue un embarazo dentro de una prisión, acusada por terrorismo hasta que diez años después es indultada. Deberá conocer a su hija y seguir el camino después del dolor: la reconstrucción y la lucha por espacios propios y cotidianos. Esta es la historia de Milagros, personaje creado por Alberto Chicho Durand e interpretado por Alejandra Guerra en Cuchillos en el cielo, a estrenarse el 31 de enero de este mes en las salas de cine.
“Milagros es una construcción pero parte de un personaje real con el que tuve oportunidad de conversar durante mi investigación. Ella me dio su testimonio. Su historia me fue relatada casualmente por Susana Villarán en un viaje. Yo le dije que investigaba casos de presos inocentes en las cárceles y ella me dijo que entre las muchas historias que ella también conocía y muy de cerca, había una que no había podido abandonar. Entonces supe que había una película detrás”.
Después de ser violada por varios militares, ya embarazada, una mujer pedía desesperádamente abortar al hijo que había concebido durante la violación. Estaba segura que sería un monstruo que fusionara a todos y cada uno de los hombres que la habían atacado a la vez. Pensaba que ese niño nacería con varios pies, miles de manos y odiando como ella, el haber arañado tanto las paredes, maldiciendo. Explicarle a esta mujer que el bebé no sería como ella lo imaginaba tomó un largo proceso. El suyo es otro de tantos casos relatados a la Comisión de la verdad.
Para Chicho Duran el proceso o la relación que entabló con la mujer real con la que construyó a Milagros, su personaje, tampoco fue fácil.
“Ella quería que se cuente la historia exacta de lo que había vivido, que se incluyan escenas de la violación y yo tenía una opción expresiva diferente. Yo quería narrar como se reconstruye la vida de estas dos mujeres que son madre e hija. Necesitaba una ficción a través de hechos reales. Recuerdo un par de cesiones largas, muy largas, y dentro de ellas me dio lo que me sería útil después para la película. Dejamos de vernos, la verdad. Y es que yo necesitaba escribir con libertad y darle a la película mi propia percepción. No puedo decir su nombre o revelar su identidad, claro”
Y dentro de otra escena de la película Milagros toma aire, camina lento y después abraza a su hija, ambas guardan cautela para después preguntarse cosas, mirarse, y crear puentes con mentiras necesarias. Estuve en Venezuela, hija, pero ya estoy aquí, le dice. ¿Tu padre? Nos separamos.
“La relación de ambas nace en el proceso de escritura ya que en la ficción ellas no se conocen. En la realidad sí. Esta mujer y su hija sabían a pesar del encierro y su propia separación, de ellas mismas. Pero era mejor para la película que hubiera un secreto guardado y no solo es la relación entre ambas sino el origen violento de la niña”. Así pasamos del tema político a una historia íntima, donde en un primer encuentro ambas parecen prometer afectos que luego se quiebran dramáticamente. Noemí, la niña sospecha que Venezuela, que su padre, que el trabajo que hizo su madre fuera, no existen. No hay otro país, solo una cárcel y una historia miserable a la que pertenece sin lograr escapar de ella.
Uno de los personajes más fuertes dentro de Cuchillos en el cielo, es interpretado por Oscar Carillo, cuyo papel es el de un policía duro, serio, de pocas palabras, esposo de la madre de Milagros. “Si, es nada más y nada menos que un policía y que además representa en la misma casa en la que viven al sistema que encerró, y abuso de Milagros. La niña lo llama papá, a pesar de saber que no es su padre. Quise meter al enemigo dentro, que mi personaje se tope en su intimidad con el mismo “orden”que la trastocó”
El dolor se asume como algo solemne pero lo cotidiano lo destruye, lo hace real y es justamente la experiencia de lo cotidiana “manejo eso con los silencios… silencios pequeños, momentos entre la madre y la hija que va brotando la tortura de lo vivido y el secreto.

Cuchillos en el cielo como nombre para la película nace de una versión previa de la historia en la que el personaje de Milagros lleva un diario en el que llega a escribir “si la prisión es el infierno, la calle será el cielo” Pero el cielo se disfraza, la realidad lo cubre, entonces traiciona y escupe los infiernos personales. A modo de metáfora visual, a la mitad de la película, la Noemí se topa en la calle como un malabarista que lanza cuchillos al aire, entonces los observa, los presiente, quizá los imagina cayendo sobre su piel, sobre lo que va descubriendo como una mentira, sobre las imágenes que vendrán sobre su propia concepción y serán en el sueño, una pesadilla recurrente, un cielo traidor, cuchillos que no la alcancen pero de los que deberá huir eternamente.

Fuente:http://redaccion.lamula.pe/2013/01/08/cuando-el-cielo-nos-traiciona/ceciliapodesta/

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