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Las cosas que uno medita mucho o quiere que sean 'perfectas', generalmente nunca se empiezan a hacer...
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"Cada mañana, miles de personas reanudan la búsqueda inútil y desesperada de un trabajo. Son los excluidos, una categoría nueva que nos habla tanto de la explosión demográfica como de la incapacidad de esta economía para la que lo único que no cuenta es lo humano". (Ernesto Sábato, Antes del fin)
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miércoles, 12 de junio de 2013

Una carta para Ana Frank en su día



Porque por obvios motivos no hay nada (útil) que pueda darte.
Ana,
Espero sepamos ambas, y no solo yo, que hoy hubieras cumplido 84 años de vida. También espero que el más allá -siguiendo la línea según la cual alguien no vivo me esta leyendo- te haya servido para de una forma u otra aprender español, o, en su defecto, que alguien por ahí pueda echarte una mano con eso, porque si no entonces solo me leerán los seguidores mortales de...
La Mula... y para la ocasión, tu atención no es menos importante.
No lo es porque la idea de esta carta pública es saludarte en tu día. Decirte que si las muertes de los desconocidos me afectaran, tantas, incontables en la historia de la civilización humana, la tuya estaría entre las primeras de la lista. No tanto por ser producto del gran show trágico-mediático en el que para el imaginario occidental se ha vuelto el Nazismo, como porque provocaste en los seres humanos enterados de tu caso lo que cada vida arrancada a manos debería conseguir sin excepción: Darte un rostro.
No ganaste un Nobel, fuiste presidenta ni mostraste la vagina en un concierto, y sin embargo supiste aprovechar muy bien la reputación de inocentes que tienen los niños para pasar a la historia como una heroína del fresco de horror de Hitler, simplemente, te lo digo de nuevo, dándole un rostro a la vida.
Querías ser periodista, y aprender muchos idiomas, y encubabas un alma crítica recalcitrante. Querías enamorarte, hacer el amor y tener una familia (con Peter, hijo de la familia con la que esperabas tranquila, con una cuota importante de sabiduría, ver terminarse la guerra. ¿Lo recuerdas?)
Poco más que decir. Tan solo que te agradezco por devolverle un sentido a la vida; no a la mía, ni la de casi nadie (habrá para quién ayudaste activamente a construirlo), sino solo por desterrar aunque sea una vez -y a la vez para siempre- esa frase que habita en un lugar de muchísimas mentes que canturrea que "la vida no vale nada". Gracias.
¡Feliz cumpleaños!

Fuente: http://redaccion.lamula.pe/2013/06/12/una-carta-para-ana-frank-en-su-dia/kelito/

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