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Las cosas que uno medita mucho o quiere que sean 'perfectas', generalmente nunca se empiezan a hacer...
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"Cada mañana, miles de personas reanudan la búsqueda inútil y desesperada de un trabajo. Son los excluidos, una categoría nueva que nos habla tanto de la explosión demográfica como de la incapacidad de esta economía para la que lo único que no cuenta es lo humano". (Ernesto Sábato, Antes del fin)
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jueves, 20 de junio de 2013

Superhéroes en crisis: la batalla es contra las editoriales



Hubo una época en que a los cómics se les llamó el noveno arte. Un renacer dorado, a finales de los años 80, que convirtió a monigotes en pijama con menos profundidad que un plato de sopa en personajes más grandes que la vida. Lo consiguió gracias al esfuerzo de autores personalísimos, dispuestos a dinamitar todas las convenciones del género para llevarlo a...
nuevas dimensiones. Hablamos de Moore, de Miller, de Morrison y Gaiman, que, trabajando dentro de las grandes casas, consiguieron que el mainstream adquiriese prestigio, que el gran público se tomase en serio a Superman y Batman.

Hoy esa época ha terminado. A ojos de Marvel y DC, las dos grandes editoriales, los guionistas y dibujantes ya no valen nada, son mera carne de cañón en la batidora de la industria. Y estos han empezado a revelarse y a tirar de la manta. Nombres respetadísimos, como los de Paul Jenkins, Greg Rucka o Gail Simone, entre otros, comienzan a destapar en sus blogs y en las entrevistas lo que a tenor de la sequía creativa los fans llevan mucho tiempo sospechando: los cómics ya no importan nada a aquellos que los fabrican.

“Hay una grotesca hollywoodización de las dos grandes. La calidad del trabajo importa menos que publicarlo. No están interesados en el talento, solo en promocionar el valor financiero de sus franquicias. Pero ahora ya no les importa quién escribe, y te lo dicen, porque hay 5 000 autores allí afuera más baratos que yo. Pero eso no quiere decir que puedan hacer el trabajo”, afirma Greg Rucka, el guionista cuatro veces ganador de un Eisner, los Óscar del mundo del cómic. Rucka ha trabajado prácticamente con todos los personajes importantes de ambas compañías, pero desde la compra de DC por Warner, y de Marvel por Disney, afirma que “tal y como está el mercado, no tengo paciencia para él”. Así que se ha centrado en editoriales independientes, desencantado con las grandes.

No es el único. El maltrato constante a los guionistas es tan escandaloso que a la respetada escritora Gail Simone un editor llegó a despedirla como autora de Batgirl con un e-mail de un par de líneas. La presión de los fans en Twitter al saber la noticia y la mala educación del editor, obligó a DC a contratarla de nuevo. Pero no es un caso aislado, sino la tónica general. Paul Cornell, guionista de títulos como Batman y Lobezno, se quejaba amargamente en su cuenta de Twitter: “Tenemos que formar un sindicato. A veces pienso que firmamos acuerdos de confidencialidad solo para que ellos (los editores) nos puedan tratar como a una mierda”.

El malestar de los autores dentro de las casas grandes era un secreto a voces que denunció también Paul Jenkins recientemente en una carta abierta. El guionista de “Batman: the dark knight” explotaba así: “En DC me he encontrado con más mentiras y amenazas veladas de las que he visto en toda mi carrera. DC se ha ido por el retrete, creen que la profesionalidad es joder a un autor y luego pretender ser amigos delante de los fans”.

Pero no es solo cuestión de maltrato a los creadores más significativos en lo personal lo más preocupante de la historia, sino la constatación de que ya no existe la libertad creativa en ningún caso. Los nuevos “editores” ya no son los aficionados al cómic de toda la vida, sino meros gestores que necesitan justificar su sueldo manteniendo el valor de los personajes mediante injerencias sobre los asuntos más estúpidos.

“Llegaron a mandarme a reescribir guiones porque había puesto en una escena que Batman estaba sentado en una cornisa. El editor me dijo que no estaba seguro de que estuviese comprendiendo bien al personaje, ya que Batman nunca se sienta”. Al conocer este detalle, los fans crearon un blog lleno de imágenes del Caballero Oscuro sentado, que no para de crecer. “Si mi trabajo se ve comprometido por alguien que ni siquiera ha aprobado Lengua, no puedo estar satisfecho”, afirma Jenkins.

Las injerencias llegaron hasta el punto de que tras enviar un guión, un becario lo reescribió desde cero, dejando su nombre en la portada y publicando algo completamente distinto: “un pedazo de mierda”, lo calificó Jenkins. “DC ha comenzado a actuar como un matón, para obligar a las personas a aceptar unas condiciones de trabajo de mierda como si se les estuviera haciendo un favor”, quien como Rucka también coincide en achacar el aumento de la presión no solo a la compra por las megacorporaciones, sino a la rivalidad soterrada entre ambas, sobre todo a raíz del éxito de Los Vengadores. Pero aun así, “¿cómo se puede cabrear tanto a un autor para que te diga que pierdas su número de teléfono?”, concluye Moore. Nosotros también nos lo preguntamos. (Diario ABC)

Fuente: http://diario16.pe/noticia/30388-superhaeroes-en-crisis-la-batalla-es-contra-las-editoriales

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