-Gustavo, ¿cómo ha reaccionado el entorno, los artistas, amigos, después que gente como usted anunció que votará por Ollanta Humala? -Bueno, la mayoría de la gente que trabaja en la cultura, en el arte, la mayoría de mis amigos tienen ciertas convicciones parecidas a las mías, pero fundamentalmente en el sentido de no querer a Keiko. Es decir, todo lo que representa la vuelta del Fujimorismo al poder, y Keiko lo representa totalmente, porque sigue con la misma gente que rodeó a su padre. Fundamentalmente, hay un rechazo al Fujimorismo. Ahora, no es que haya una total confianza en Ollanta Humala. Llegado el momento de definir, la mayoría de artistas, gente comprometida, como se ve en los pronunciamientos que se dan a cada rato, se manifiesta en contra de Keiko y tomando posiciones a favor de Humala.
-¿Te parece que a Gana Perú se le debe seguir calificando como el “mal menor”, como piensa alguna gente? -No, por lo menos en mi opinión no. Si vemos por lo que piensa mucha gente, o muchos artistas, ellos no están en desacuerdo con mi opción. Mi opción es válida, creo, para todos ellos, en la medida en que la mayoría rechaza a Keiko Fujimori. Ahora, algunos van a votar viciado, o en blanco, porque su convicción sobre Ollanta Humala no es absoluta, no es segura. Tenían otras opciones. Pero creo también que muchas otras personas sí se van a inclinar con convicción hacia Ollanta.
-¿Por qué? -Porque de alguna manera, Ollanta, -y ese es mi concepto y siempre lo fue-, representa una salida a una exigencia social muy clara que, si no se presenta esa salida, el Perú seguiría enmarcado dentro de esta situación de exclusión, de marginación de los pobres, que ha sido tan dañina. Yo creo que el Perú no ha construido todavía su nacionalidad, creo que esa es una tarea pendiente. Cuando uno se alínea con Humala, en este caso, aspira a resolver ese problema, tanto de la nacionalidad como de la inclusión, en el buen sentido del término. Es decir, construirnos como nación y reconocernos nosotros como peruanos, sin que ningún sector social sea objeto de marginación. Esto implica salud, Educación, trabajo, oportunidades. En cambio, ¿qué representa Keiko Fujimori?, representa más de lo mismo, de lo que siempre ha habido, solo se representa a sí misma y a su gente, a su partido, a la gente que la rodea. En cambio, Humala representa a todo un sector amplio en el Perú, que hasta ahora siempre ha sido alejado y excluido de todas las decisiones que pueden favorecer la inclusión social. Humala representa una opción social legítima, Keiko Fujimori solo representa un interés de grupo, partidario y personal. Esa es una diferencia que para mí es absoluta.
-Desde LA PRIMERA vuelta, ¿usted tenía la convicción de que Ollanta Humala era la opción que busca la justicia social? -Siempre la he tenido.
-¿Usted votó por Ollanta en LA PRIMERA vuelta? -No voté por Ollanta, precisamente, porque había un discurso un poco tozudo, un poco intolerante, un poco desde una perspectiva única. Pero no es que yo pensara que Humala no representara nada. Para mí representaba algo muy importante. Creo que de alguna manera, todo lo que representa Humala, tarde o temprano tenía que haber sido expresado políticamente en el Perú como gobierno, como poder. Simplemente, pensé que había necesidad de un tiempo que permitiera el engarce de una cosa a otra. O sea, Toledo al parecer representaba un sector que se había dado cuenta de todos los problemas de la no inclusión. El problema económico, macroeconómico, más o menos aceptado, pero sin que eso se tradujera en beneficios para la población, queda muy claro. Yo soy miembro del Partido Socialista, pero aún así pensaba que se necesita este pasaje.
-Es decir, ¿llegar a un gobierno de Ollanta Humala en LA PRIMERA vuelta era un cambio demasiado brusco? -Podía ser un poco violento o brusco, a pesar de su legitimidad. Siempre he pensado que era absolutamente legítimo, más tarde o más temprano. Pero yo también tenía el recuerdo de las malas opciones que había escogido Ollanta en su primera intervención en política. O sea Torres Caro y toda la militancia que se había dado con los tránsfugas, con el “mataperro”. Yo me decía a mí mismo que Ollanta no había sabido elegir a su gente y precisamente porque por ahí no venía de una formación política absolutamente clarificada, como una expresión de las demandas populares, como las que podría haber tenido Javier Diez Canseco que siempre fue mi opción y por quien siempre voté, toda la vida. Aún a veces discrepo de ciertos matices, que no contemplan la coyuntura. Pero, siempre pensé que Ollanta era una opción válida, pero no había tenido opciones correctas en el pasado en escoger su entorno. Malas decisiones, con malos congresistas, que le hicieron mucho daño a su imagen.
-Tal como se han dado las cosas y teniendo al frente a una opción como la de Keiko Fujimori, ¿cree que Ollanta ha madurado y representa ahora una opción adecuada? -Las dos cosas. Ha madurado, ha seleccionado mejor su entorno. No veo que haya los problemas que hubo en el pasado. En elección, en capacidad de discernir, qué gente lo debía acompañar. Eso ha permitido que más gente, independiente pero comprometida con estos temas, empiece a apoyarlo. Yo pienso que Ollanta Humala es, en cierto modo, con sus convicciones absolutamente legítimas y que yo comparto, también, un hombre moldeable. El lo dijo desde el principio. Dijo: yo he ganado LA PRIMERA vuelta con 30%, eso significa que hay un 70% del país que no comparte necesariamente o absolutamente mis ideas. Entonces, eso implica un compromiso, una conciliación.
-Concertar como lo han hecho hasta ahora.-Así es, concertar, que no necesariamente equivale a negociar. Concertar, escuchar. Pero no renunciar a sus propósitos esenciales que son la inclusión y la opción por los pobres en el Perú.
-¿Eso es lo que garantiza un gobierno de Gana Perú en estos momentos? -Así es, lo define y lo garantiza. Y creo que es un reclamo de todo el pueblo peruano, incluso habría que ser demasiado distraído, ignorante o tener demasiada mala fe, para no entender que este país tiene que resolver problemas fundamentales y enfrentar esos problemas fundamentales sí lo representa Ollanta. En su equipo y en su entorno han planteado soluciones para ello, que son absolutamente razonables. En el caso de Fujimori, no.
-¿Qué representa Fujimori para ti?
-A sí misma. Al movimiento Fujimorista, es como si el nazismo se representara a sí mismo. Y yo no estoy de acuerdo. El Fujimorismo es una etapa oscura en la historia del Perú y nos obligó a muchos a salir a las calles y combatirlo. Era una dictadura. Y no solo eso, degradó y envileció al país, en todos los terrenos posibles. Esta mujer no se decanta de ello, y como bien dijo Humala en el debate: “tú tenías 26 años cuando fuiste Primera Dama”, a los 26 años una persona es consciente de los actos y de los conflictos.
-No hay disculpa.
-Así es, no tiene disculpa. Aparte de otras cosas personales de ella, como que nunca haya pedido disculpas y nunca haya explicado con qué dinero estudió. Todo el mundo piensa que estudió, y creo que hay una válida razón para pensar en ello, con el dinero que su padre le robó al pueblo. Ella nunca ha pedido perdón por eso, ni en el caso de las esterilizaciones, ni en el caso de Montesinos, por más que ella se esfuerza por decir que combatió a Montesinos. A nadie le consta eso.
-Sin embargo, podría ser, al igual que Humala, la próxima presidenta. -Para mí es una absoluta vergüenza para el país, no sé cómo podríamos explicar al día siguiente al mundo, si en caso ganara esa mujer, por qué razones ha ganado. Por qué los peruanos hemos podido optar por una opción así. Porque en ningún país de América se ha optado por la hija de un dictador. Por un hombre que renunció de esa manera, cuya firma ha sido borrada de la Constitución que existe todavía. Ha sido una vergüenza, una aberración, una cosa que nos asqueó como peruanos. No podríamos jamás justificar que esta mujer, rodeada además de todos los elementos que rodearon a su padre, que dijo: “que los aplausos lleguen hasta la Diroes, que se oigan”, que se ha permitido decir que su padre hizo el mejor gobierno en la historia del Perú.
-En su momento, además prometió liberarlo.-Inadmisible. Vergonzoso, absolutamente vergonzoso.
-Algunos analistas han dicho que un triunfo del Fujimorismo sería un suicidio moral para el país. -Es un suicidio moral. Alonso Cueto ha escrito sobre eso, en dos artículos, lo dicen varios periodistas, la mayoría de intelectuales, escritores, artistas, se han pronunciado en contra. A todos nos asquea. Además, un gobierno que solo apela a una cosa, o al temor a las clases más altas o al clientelismo de las clases más desposeídas. ¿Por qué?, porque a un gobierno como el de Fujimori siempre le convino mantener a los sectores populares en la ignorancia y en la necesidad. De modo que ellos podían cubrir esa necesidad con obsequios, regalos, con dádivas.
-Puro asistencialismo.-Claro, por eso hubo la recesión tan brutal en la segunda etapa de su gobierno. Porque su gobierno no está encargado de crear hombres productivos, gente productiva, preparada. No, no. Al contrario, los despojó de todo lo que podía elevarlos y entonces esa gente no era productiva, era demandante de ayuda asistencial y por eso le convenía a su gobierno, a su proyecto, que era permanecer y permanecer de cualquier modo. Porque tenía toda la plata del Estado, con su asesor Montesinos, y robándosela, porque han desaparecido millones de dólares, de los que no ha habido ninguna razón de cuál es su paradero. Entonces, mantener a masas en la ignorancia, en la desinformación y en la necesidad, ha sido el centro del gobierno y de la dictadura Fujimorista. Es claro que contra eso debemos combatir. Envileció y degradó al país, totalmente. Apareció la prensa chicha, la televisión basura, todo eso.
-Fujimori ha sido considerado el sétimo gobernante más corrupto del planeta.-Y todo eso esta mujer lo representa, no rompe con eso. Alaba a su padre, considerándolo el mejor gobierno en la historia del Perú. Un gobierno absolutamente vergonzoso, además la forma en que renunció el padre, como se fue y todo lo demás. Todo eso no se condice con el ser peruano. Esta mujer no nos representa, para nada.
-El aprista Agustín Mantilla ha expresado su apoyo a Keiko Fujimori… -Recién me entero, pero Agustín Mantilla es una persona que no tiene ninguna presencia ya en el país. Es un símbolo del peor momento del APRA. Si se suma es un bandido más en la corte de esta mujer. Una corte de cacos.
Esvieta TopovichRedacción

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