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Las cosas que uno medita mucho o quiere que sean 'perfectas', generalmente nunca se empiezan a hacer...
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"Cada mañana, miles de personas reanudan la búsqueda inútil y desesperada de un trabajo. Son los excluidos, una categoría nueva que nos habla tanto de la explosión demográfica como de la incapacidad de esta economía para la que lo único que no cuenta es lo humano". (Ernesto Sábato, Antes del fin)
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sábado, 26 de marzo de 2011

Siete peruanos lo perdieron todo tras tsunami en Japón

Tsunami en Japón, Terremoto de Japón
Compatriotas viven drama en la zona devastada y ahora se encuentran en refugios, mientras esperan la ayuda del consulado
 
 
(AP)
MARIO CASTRO GANOZA
Siete peruanos lo han perdido todo en Ishinomaki y Onagawa, dos localidades de la prefectura de Sendai, epicentro del terremoto de 9 grados que remeció el sureste de Japón el viernes 11 de marzo . Pero las pérdidas, además de materiales, también fueron psicológicas, porque el tsunami, que llegó 20 minutos después del sismo , no solo les arrebató casas, autos y trabajo, sino también la tranquilidad e incluso la salud a algunos de ellos. Duermen poco y cuando lo hacen, no los despiertan las réplicas sino el recuerdo “del estruendo sordo del mar arrancándolo todo”. Están traumados.
“Yo me salvé de morir por poco. Veía cómo una ola enorme venía detrás de mí y apenas alcancé a subir al auto de una compañera de trabajo que nos llevó a un monte. Por la ventana trasera del carro llegué a ver cómo las aguas se tragaban a otros compañeros de trabajo y a dos familias que trataban de huir en sus autos”, refiere Amira Otsuka de Abe, natural de Puerto Maldonado y con 20 años de residencia en Japón.
“Luego del terremoto, apenas tuvimos como 15 minutos para escapar. Por los parlantes de mi empresa nos comenzaron a decir que huyéramos lo más rápido posible, y no tuve tiempo ni de coger mi casaca. Luego nos quedamos aislados en una montaña y comenzó a nevar. La gente de mi empresa hizo una fogata para calentarnos y tuvimos que comer nieve para saciar el hambre y la sed. Ese día, en más de una vez pensé que me iba a morir”, recuerda Amira Otsuka con los ojos anegados en un llanto silencioso que parece no tener fin.
Luego de ser evacuada por un helicóptero al refugio donde se encuentra actualmente, Otsuka pasó cinco días sin saber si su hijo y su esposo, un ciudadano japonés, estaban vivos. “Fue una angustia terrible”, manifiesta.
“Ahora no sé qué haremos ni hasta cuándo estaremos aquí. Sé que tengo que seguir adelante y reponerme, pero me siento desecha. No quiero regresar a Onagawa, el lugar donde vivía, porque me da miedo lo que voy a encontrar. Siento un desamparo inmenso, mucho más cuando me acuerdo de que ni siquiera la embajada se ha preocupado de nosotros. Ni documentos tengo”, acota.
Una suerte parecida a la de Otsuka fue la que tuvieron Alejandro Fukumoto y Ada Gabriela Rivera Bueno. Lo perdieron todo, documentos de identidad incluidos; el primero en Ishinomaki, la segunda en Onagawa. Todavía intentan obtener sus pasaportes y DNI como primer paso para recomponer sus vidas. No quieren regresar al Perú sino seguir en Japón, buscar trabajo y casa en otra región, pero eso sí, bien lejos del mar.
En los refugios en los que se encuentran, los peruanos son alimentados tres veces al día con raciones básicas. Además, deben realizar labores comunitarias para mantener el orden y el funcionamiento del lugar, tales como cargar agua para los servicios higiénicos, limpiar, reciclar la basura, etc., todo ello mientras esperan las casas prefabricadas que ya comenzó a construir el Gobierno.
DESGRACIA MENOR
Entre los peruanos que residen en Ishinomaki, Nancy Patricia Chang Higa es una de las que mejor lo ha pasado, porque si bien debe sufrir racionamientos de comida, agua, electricidad y combustible, su casa sigue en pie.
“Gracias a Dios mi familia y yo estamos bien. Un poco asustadas por todo lo que ha pasado y la desgracia de tanto daño y tanto muerto, pero al menos nuestra casa sigue en pie y solo tenemos problemas con el carro, porque como le entró agua, ya no funciona”, explica por medio del hilo telefónico, porque la falta de movilidad hace casi imposible ir a visitarla hasta la zona de Yamoto, donde vive.
Chang, que tiene dos hijas, pronto recibirá la visita de un grupo de familiares y amigos que llegarán a verla hasta Ishinomaki llevándole víveres.
PARA TENER EN CUENTA
Ubicados *Alejandro Fukumoto *(Damnificado, vivía en Ishinomaki)
Ada Gabriela Rivera Bueno (Damnificada, vivía en Onagawa) *Amira Rengifo Otsuka de Abe Tomihiro Abe *(Damnificados, vivían en Onagawa) *Keiko Paulet Rengifo de Piquet Jean Pierre Piquet Cruz Ichiro Piquet Rengifo (Damnificados, vivían en Onagawa. Evacuados a Saitama)
Nancy Patricia Chang
Higa de Takahashi
Manami Takahashi
Tomomi Takahashi
(No fueron damnificadas, viven en Ishinomaki)

Fuente: http://elcomercio.pe/mundo/733250/noticia-siete-peruanos-lo-perdieron-todo-tsunami-japon

1 comentario:

  1. Estos siete compatriotas lo pierden todo de verdad!!! y el mentiroso ladron de Carlos Arinama engaña al gobierno y a todo el Peru diciendo que es un afectado cuando no lo fue, pues vivia muy lejos de todo el desastre!!!. Espero que se manifiesten ayudas para estos 7 que lo han perdido todo y que Arinama sea castigado por estafar al pais!.

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