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Las cosas que uno medita mucho o quiere que sean 'perfectas', generalmente nunca se empiezan a hacer...
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"Cada mañana, miles de personas reanudan la búsqueda inútil y desesperada de un trabajo. Son los excluidos, una categoría nueva que nos habla tanto de la explosión demográfica como de la incapacidad de esta economía para la que lo único que no cuenta es lo humano". (Ernesto Sábato, Antes del fin)
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viernes, 29 de marzo de 2013

¿Creer en Dios o no creer? Los literatos hablan


¿Creer en Dios o no creer? Los literatos hablan

La Semana Santa nos permite recordar a Jesús en la cruz. O simplemente tener un feriado largo en el cual viajar, conocer otras partes del país y descansar del trabajo. Los literatos nunca han estado exentos de emitir una opinión en torno a la religión y lo que esta significa. Les presentamos la visión de Dios, la vida y la fe de renombrados personajes de las letras.


Jorge Luis Borges
Durante toda...
su vida, Borges no profesó religión alguna y se declaró agnóstico en más de una oportunidad. Sin embargo, a pedido de su madre –católica devota a quien el poeta amaba por sobre todas las cosas– rezaba un Ave María antes de acostarse. Para asegurarse de que, si el cielo existía, tenga cabida en él, en su lecho de muerte recibió la asistencia de un sacerdote católico. A pesar de ello, durante una entrevista que le realizó el periodista peruano César Hildebrandt, a fines de los años 70, Borges manifestó tener la seguridad de que Dios no existe.

En “Argumentum ornithologicum”, el autor de “El Aleph” contradice ese principio a través de una conexión lógica. “Cierro los ojos y veo una bandada de pájaros. La visión dura un segundo o acaso menos; no sé cuántos pájaros vi. ¿Era definido o indefinido su número? El problema involucra el de la existencia de Dios. Si Dios existe, el número es definido, porque Dios sabe cuántos pájaros vi. Si Dios no existe, el número es indefinido, porque nadie pudo llevar la cuenta. En tal caso, vi menos de diez pájaros (digamos) y más de uno, pero no vi nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres o dos. Vi un número entre diez y uno, que no es nueve, ocho, siete, seis, cinco, etcétera. Ese número entero es inconcebible; ergo, Dios existe”.

En otra oportunidad declaró: “Tengo interés por el problema de Dios, es cierto, a tal punto que he pensado en un libro sobre Buda… Me parece una inmoralidad que haya gente que piense que Dios está preocupado por sus vidas, porque se pone en evidencia un concepto pobre de Dios, que no creo que se meta en problemas menores como los nuestros”.

Julio Cortázar
Escribió en “A un dios desconocido” unas letras que dilucidan su opinión acerca de Dios y, por ende, de la religión. Cortázar no tiene la visión de Borges de un Dios existente pero ausente. Él considera que Dios es una invención maléfica que perjudica a la humanidad. “Quienquiera seas/ no vengas ya./ Los dientes del tigre se han mezclado a la semilla,/ llueve un fuego continuo sobre los cascos protectores,/ ya no se sabe cuándo acabarán las muecas,/ el desgaste de un tiempo hecho pedazos./ Obedeciéndote hemos caído”, se lee. En “Poema a Dios, ese pajarito mandón”, el autor de “Rayuela” escribe: “No es necesario que me mandes, perro,/ el mar se asiste solo./ Lo más mísero del pelo contraría la rueda/ pero ya sabemos tonsurar el destino./ Estoy,/ por eso peligro./ ¡Todo me empuja!/ En la multitud un fósforo presume/ del futuro penacho./ Pero sólo,/ solo con el perro mirándome./ No me ordenes nada,/ no te obedeceré, y entonces/ será horrible./ Vómito de ojos”.

Mario Vargas Llosa
El ganador del Premio Nobel de Literatura 2010, Mario Vargas Llosa, se precia de ser un hombre agnóstico, pero en repetidas oportunidades no ha dudado en brindarle recomendaciones a la Iglesia Católica sobre cómo dirigirse.

En una entrevista, el nobel dijo que ser agnóstico es ser un hombre que declara su perplejidad sobre la trascendencia, “no niega que Dios existe, pero tampoco lo afirma”, argumentó.

Para él, la Iglesia Católica necesita actualizarse y el santo papa debe empezar a comprender los cambios que se producen en el mundo moderno, en el cual los derechos del hombre y de la mujer deben ser reconocidos. Para él, el Vaticano es obsoleto y necesita caminar de acorde a las necesidades de la sociedad o será el fin del catolicismo.

Amado Nervo
Católico hasta el fin de sus días, Nervo dedica gran cantidad de su producción poética a la religión y a Dios. En el poema “Si amas a Dios” el escritor y diplomático mexicano dice: “Si amas a Dios,/ en ninguna parte has de sentirte extranjero,/ porque Él estará en todas las regiones,/ en lo más dulce de todos los paisajes,/ en el límite indeciso de todos los horizontes”.

César Calvo
“Te voy a bendecir por si acaso, aunque tú no creas en estas cosas”, le dijo Maruja Valcárcel al ver al poeta en la cama de un hospital, días antes de su muerte, allá por el año 2000. Cuenta que abrió los ojos muy grandes, esos que años antes habían logrado impresionar a las más astutas e inteligentes muchachitas, y le dijo: “Sí creo”.

MILAGROS OLIVERA
molivera@diario16.com.pe

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