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Las cosas que uno medita mucho o quiere que sean 'perfectas', generalmente nunca se empiezan a hacer...
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"Cada mañana, miles de personas reanudan la búsqueda inútil y desesperada de un trabajo. Son los excluidos, una categoría nueva que nos habla tanto de la explosión demográfica como de la incapacidad de esta economía para la que lo único que no cuenta es lo humano". (Ernesto Sábato, Antes del fin)
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miércoles, 20 de marzo de 2013

Villarán después del No


La alcaldesa de Lima, Susana Villarán, fue ratificada en el cargo a pesar de dos años de campaña de demolición. Sin embargo, su victoria no fue completa, ya que la mayoría de sus concejales habría sido revocada. Este escenario no fue previsto por nadie –salvo por Fernando Tuesta, que señaló esta posibilidad– y es por ello que pasadas las horas se mantiene cierto desconcierto por el futuro de...
la gestión de Villarán, que deberá gobernar hasta fin de año con una mayoría constituida por regidores accesitarios y novatos, y todo el 2014 con un grupo de nuevos regidores que procederán de diversos partidos con y sin representación en el actual concejo.
Se podría pensar que el trecho que queda del 2013 puede ser menos problemático, ya que la alcaldesa ha anunciado un “nuevo rumbo” con quienes se aliaron por el NO. En términos concretos, eso significa una alianza con el PPC, su principal opositor hasta ayer, ya que ninguno de los otros grupos que la apoyaron cuenta con representación edil. Pasaríamos así de una administración de centroizquierda a una de centroderecha, acentuando los cambios ya perfilados durante la campaña de revocatoria, donde la alianza con el sector privado fue puesta como ejemplo de lo que una izquierda “moderna” puede y debe hacer.
Pero ser una izquierda “moderna” no equivale unívocamente a ser liberal en lo económico, más bien debe ser profundamente liberal en lo que refiere a los derechos civiles y políticos, y eso tiene que ver con la otra agenda pendiente en nuestra ciudad, donde prácticas enraizadas en la discriminación, el machismo, el conservadurismo religioso o la homofobia no solo son pan de cada día, sino que fueron azuzadas como parte de la campaña contra la agenda de derechos que promueve la alcaldesa Villarán. O promovía, pues probablemente tiendan a desaparecer en el marco de una alianza con el PPC.
Lo que ocurra en 2014 es aún materia de especulación. Serán elecciones sui géneris, pues solo se elegirá una cantidad de regidores que probablemente genere nuevas minorías en el concejo. No es fácil prever cuál será el escenario. Hay quienes ven al PPC como un adelantado ganador de las elecciones de regidores de fin de año. Pensar así es creer que la política peruana es previsible (o predecible). No sabemos cómo actuarán las fuerzas políticas con posibilidad de competir, ni qué alianzas harán, o cómo se comportarán con aspiraciones presidenciales para el 2016.
Más allá del PPC, esa cancha hay que pensarla con otros actores, por ejemplo aquellos con anteriores buenas performances municipales, como Somos Perú. También están quienes piensan tentar suerte en la política limeña, como Alianza para el Progreso de César Acuña, cuyos enormes recursos podrían ser un buen argumento.
Al final, quien decidirá es el siempre complejo electorado limeño, que, a diferencia del pasado, no tiene adhesiones fuertes a los grupos políticos y mucho menos a ideología alguna, y en general decide qué hacer con su voto en la víspera. ¿Optará por darle a Susana Villarán un concejo de oposición? ¿Le dará el voto a sus nuevos aliados del PPC? Imposible saberlo. Lo que queda claro es que la revocatoria es una poderosa herramienta con la que los electores pueden cambiar el destino de un gobierno. Por ello, desterrarla de nuestro sistema político quizás genere malestar en la ciudadanía, pero reformarla para hacer más previsibles sus consecuencias no sería una mala idea.
 

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