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Las cosas que uno medita mucho o quiere que sean 'perfectas', generalmente nunca se empiezan a hacer...
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"Cada mañana, miles de personas reanudan la búsqueda inútil y desesperada de un trabajo. Son los excluidos, una categoría nueva que nos habla tanto de la explosión demográfica como de la incapacidad de esta economía para la que lo único que no cuenta es lo humano". (Ernesto Sábato, Antes del fin)
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sábado, 29 de octubre de 2011

Varios ya fueron


Señales positivas de intolerancia a la impunidad.
Junto con la sensación creciente de que la corrupción no se detiene y se desborda por todos lados sin distingo de ideología, no se debiera perder de vista, como señal positiva, que las reacciones ante las expresiones de manejos indebidos están siendo, hasta el momento, acertadas.
El caso de Omar Chehade es uno de los más sonados. Luego de que se denunciara su encuentro en Las Brujas de Cachiche con un grupo de generales PNP para, supuestamente, concertar un desalojo a favor del Grupo Wong, ha ingresado a una fase de ocaso político que se ha acelerado por la otra revelación de que habría acudido al MTC, en su condición de congresista y vicepresidente electo, para tratar de redireccionar la segunda etapa del Tren Eléctrico a favor de la brasileña Andrade Gutiérrez.
Una expresión del declive político de Chehade fue su ‘renuncia’ de ayer a la megacomisión que investigará el segundo gobierno de Alan García. Lo apropiado sería decir que lo ‘renunciaron’, pues lo menos que le conviene al vicepresidente en este contexto en el que viene siendo confrontado desde distintos frentes es dar señales de derrota.
No hay duda, sin embargo, que eso es lo que está ocurriendo. Su principal error político, una vez destapadas las acusaciones, fue haber tratado de enlodar a sus jefes como mecanismo de protección. Primero, al declarar –sin fundamento– que el presidente Ollanta Humala lo respaldaba, lo cual seguramente provocó el famoso tuit de Nadine Heredia: “¿Tan difícil es caminar derecho?”. Segundo, al decir que su reunión con el entonces ministro Enrique Cornejo fue por indicación de Salomón Lerner, quien no pudo esperar a regresar al país para desmentirlo.
Pero ya sea por sus errores post acusación como, sin duda, por el mismo hecho de las reuniones sostenidas, la reacción del gobierno de respaldar la investigación y no al vicepresidente es correcta. Luego de que se conociera la posición de Palacio, el resto del gobierno se alineó con rapidez. Parece que Chehade ya fue y que sus días como vicepresidente están contados.
Lo mismo ha ocurrido en el Congreso, donde la Comisión de Ética presidida por Humberto Lay trabaja a marcha forzada para resolver los casos acumulados. Por lo pronto, Celia Anicama (‘robacable’) y Amado Romero (‘comeoro’) ya fueron, pues les impondrán una sanción de 120 días. Bien por eso.
En otro plano, la revocación del arresto domiciliario a Alberto Químper por creer que puede hacer –como ha sido su estilo– lo que le dé la gana, constituye otra señal –solicitada por la Procuraduría Anticorrupción y aprobada por el juez– que es muy positiva.
Corrupción siempre va a haber, aquí y en la Conchinchina. La diferencia entre una sociedad decente y la que no lo es radica en la tolerancia a la impunidad. Y, en eso, ha habido señales positivas en el Perú en estas semanas.

Fuente: http://www.larepublica.pe/columnistas/claro-y-directo/varios-ya-fueron-29-10-2011

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